La soledad es testigo de mis castigos y glorias, primera de mis amigos, la llevo conmigo
igual que una más.
La soledad me hace libre, la soledad no me engaña cuando el mundo se va, soledad es la última
que me acompaña.
Y es la única hermana que vence a la puesta de sol cada tarde,
la presunta culpable del amanecer solo ante mi ventana
la que llena mi cama de amores y niños, de abuelas y padres.
Ay mi soledad,
a nadie nunca como a ti le he sido fiel a lo mejor te llevo un día ante el altar porque en verdad
quiero a tu vera envejecer.
Ay mi soledad, hemos cruzado tantas ciénagas los dos tantos secretos que no podemos contar tantas palabras que dirían que es amor.
Ay mi soledad que a tu manera, subes y me das la mano y así los dos caminamos juntos por la carretera.
Ay mi soledad pa mi que yo soy un varón y tu silueta de mujer tiene el deseo embriagador de otras mujeres
que ya no me inspiraran estas canciones. Aunque muera contigo por Dios soledad
solamente te pido ¡que no me abandones!
domingo, 7 de febrero de 2010
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